PENSAMIENTO SIN AUTOR Y SIN DESTINATARIO
LA PARED
Una pared escurre historias
contempla fija, inmóvil,
el paso lento de los días.
El timpo no es generoso,
marca en la piel y lastima
sus entrañas.
La parede permanece,
reviste de colores, cuadros,
libros,
las plantas la alegran,
pero ya no puede ser la misma.
Va guardando
el eco de llantos contenidos
y risas que desbordan,
el gemir de los amantes,
y el latir de sus corazones.
Hay historias que no se olvidan,
historias que el tiempo no
puede llevarse,
estàn escritas en la pared,
en su corazón. Es inútil pintar,
mil colores no borran su memoria.
Ella bien lo sabe:
no es que con el tiempo duela menos,
es que uno se acostumbra a
vivir con el dolor.
*IRMA PINEDA SANTIAGO
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